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viernes, 4 de septiembre de 2009

Miles de obras de arte, desaparecidas de edificios públicos de Francia

La mayor cantidad de pérdidas, en el Ministerio de Educación

Dpa

 París, 6 de junio. Desde hace generaciones hay robos de arte en los ministerios y oficinas de Francia. Los empleados simplemente se adueñan de los tesoros. Durante mucho tiempo se calló discretamente, pero eso ya pasó.

Falta todo rastro de más de 34 mil cuadros, esculturas, muebles y tapices, y los 150 mil restantes son buscados, aún 10 años después, en embajadas y ministerios. Con la difusión de los números, resultado del trabajo de 10 años de una comisión investigadora, se abrió la caja de Pandora.

Desde entonces, la prensa especializada francesa especula sobre en qué ministerios y palacios de la república desaparecieron qué obras. Recién hace pocos días, el diario Libération informó en sus páginas de cultura sobre la desaparición de un paisaje de Loutherbourg, que en vez de exhibirse en el Senado, está colgado en la casa de un administrador financiero.

Los ladrones de la república, tituló Libération hace ya algunas semanas. Entre los 34 mil objetos de arte desaparecidos, y alguna vez prestados, hay 4 mil cuadros y esculturas de los museos más grandes de Francia, como el Louvre o el Musée d’ Orsay, así como 17 mil 500 objetos cerámicos de la famosa ciudad de Sèvres. De los 809 muebles Luis XV y relojes imperio prestados, se encontraron 113 después de un trabajo detectivesco de una década.

La comisión estableció la mayor cantidad de pérdidas en el Ministerio de Educación: 45 por ciento de los muebles y obras de arte desaparecieron. En 2007 se presentaron 27 demandas por robo por los prestamistas. En el primer lugar de la lista de investigaciones se encuentra el Hôtel Matignon, sede del primer ministro: hay 342 obras en la lista de objetos desaparecidos.

Libération describió como tienda de autoservicio este principio de varios siglos con antigüedad, que desde la Revolución Francesa permite a los edificios públicos de la república, como embajadas, alcaldías, prefecturas y edificios culturales, adornarse con obras de arte de las arcas de la nación.

Sin embargo, algunos de los beneficiarios de estos costosos préstamos confundieron su casa privada con la oficina.

Un empleado de la prefectura de Estrasburgo decoró de esta forma casi toda su vivienda. Tampoco nadie sabe dónde quedó el Vlaminck del Institut Français de Bucarest, ni donde cuelga ahora el Miró de la embajada francesa en Washington.

Algunos préstamos reaparecen en galerías, como los tres costosos tapices de la representación permanente de la Organización de las Naciones Unidas de Francia, en Nueva York, o un escritorio del Ministerio de Educación en París.

La comisión se fundó en 1997 por presión del Tribunal de Cuentas, que notó la desaparición de las obras de los palacios. El trabajo del director Jean-Pierre Bady no es fácil, ya que suele enfrentarse con importantes y codiciosos funcionarios. En más de mil casos se llegó a una demanda por robo. En muchos casos, ya ni sirve ir a tribunales: la mayoría de los casos ha prescrito.

 

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