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lunes, 21 de septiembre de 2009

La sala Vimcorsa acoge desde ayer la primera exposición organizada en España sobre Gustavs Klucis, artista letón referente del constructivismo que acabó sus días fusilado en una purga estalinista

El arte al servicio de la Revolución

Alfredo Asensi | Actualizado 19.09.2009 - 09:06

La exposición que abre la nueva temporada en la sala Vimcorsa, Gustavs Klucis. En el frente del arte constructivista, muestra el itinerario creativo de un artista que estaba “convencido de que la Revolución precisaba de nuevas formas de arte que jamás habían existido” y que se propuso un objetivo: “trabajar al máximo hasta agotar todos los ismos vigentes” y desprenderse “del lastre del pasado, de las viejas escuelas”. Encontrar, en suma, “formas nuevas para el presente”. Así lo escribió y así se pone de manifiesto en el recorrido que propone la muestra, que recoge 128 obras de un creador contradictorio, paradójico, polifacético y fascinante.
Klucis nació en Letonia en 1895 y desarrolló su trayectoria en la Rusia soviética, de cuya vanguardia fue uno de los máximos representantes. Participó activamente en la Revolución de 1917 y en los años 20 y 30, un periodo de entusiasmo transformador, puso su arte al servicio de la construcción de la URSS junto a creadores como Ródchenko, Mayakovski, Meyerhold o Eisenstein. En el marco de expansión del constructivismo, Klucis apostó por un arte funcional aplicado a la vida y a la construcción social. Proyectó tribunas de oradores, quioscos de agit-prop y escenografías para actos políticos. Introdujo además una técnica innovadora en la construcción de imágenes:el fotomontaje. Se convirtió en un gran maestro creador de carteles, portadas de libros, revistas y postales propagandísticas, que, difundidas en grandes tiradas, alentaban con sus consignas a la consecución de los grandes objetivos de transformación social y económica del país.
“Klucis fue un soldado voluntario en el frente del arte”, señaló ayer la comisaria de la exposición, Iveta Derkusova. Un ejemplo paradigmático de la relación entre poder y arte y de “la fragilidad de un talento que se desarrolla en un régimen totalitario”. “Él tenía razones para considerar la Revolución como propia”, añadió la experta, que destaca la audacia del letón en el ejercicio del arte constructivista, que era percibido como “el símbolo de la verdadera creatividad en los primeros años del poder soviético”.
Las principales técnicas presentes en la muestra son el fotomontaje y el dibujo. Se incluyen también maquetas de construcciones desaparecidas de Klucis (dos stands realizados a partir de sus dibujos originales, así como una tribuna de oradores con pantalla y un radio-orador) y abundante material documental. La exposición, realizada en colaboración con la Obra Social de Cajasol y que se nutre principalmente del fondo de obras de Klucis del Museo Nacional de Arte de Letonia, contextualiza la trayectoria del artista en el complejo momento histórico que le tocó vivir y confronta sus ambiciones creadoras con los compromisos y las servidumbres que tuvo que asumir por su estrecha relación con el poder político.
Klucis aspiraba a conciliar la experimentación más audaz en el arte  con su aplicación a la vida colectiva. Sin embargo, la imposición de rígidas pautas en todos los campos de la creación artística a partir de 1932 (el llamado realismo socialista) frustró sus esperanzas. Los encargos oficiales fueron disminuyendo. A finales de los años 30, Klucis fue víctima de las grandes purgas estalinistas:acusado de pertenecer a un grupo terrorista letón, fue arrestado y fusilado en un campo de tiro de Moscú. A su familia le hicieron creer que permanecía con vida e incomunicado en un campo de trabajo. Su nombre desapareció durante decenios de las historias del arte soviético.
Ahora Klucis es estudiado en las escuelas de diseño. Sus métodos para la construcción de una nueva imagen ocupan un lugar en la historia del arte contemporáneo y su figura empieza a ser conocida en Occidente. Esta es la primera gran exposición monográfica que se le dedica en España. Estará en la sala Vimcorsa hasta el 15 de noviembre y posteriormente viajará a Sevilla.
El teniente de alcalde delegado de Cultura del Ayuntamiento Rafael Blanco, considera que “con esta muestra la sala Vimcorsa consolida su apuesta por el arte contemporáneo, al que cada vez se le va haciendo más hueco en Córdoba, y por una línea marcada por la calidad, la diversidad y el compromiso”. 

 

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